Me miras con desdén, pero no sabes lo que estás a punto de recibir. Tu boca, que tanto ha hablado de mis errores, pronto estará cerrada por una pasión que no puede ser contenida. Mi lengua, ávida y sin piedad, te explorará cada recodo, descubriendo rincones que ni siquiera tú conoces. Ahora, no es tu turno de hablar. La escena se ha vuelto un espectáculo de lujuria y dominación, y tú eres el actor principal. Tu merecido traga está a punto de comenzar, y callarás, pero no porque tengas miedo, sino porque estarás demasiado ocupado disfrutando.



