En la oscura habitación, la única fuente de luz era la bruma de humo que salía de la colilla apagada entre mis dedos. Miré al hombre que se encontraba frente a mí, su cuerpo era una geometría de curvas y líneas duras. Al elevar la mirada, me encontré con la sorpresa de ver que su entrepierna estaba exenta de ropa, dejando a la vista un enorme y bien formado miembro viril, con un tamaño impresionante de 25 centímetros. La respiración se me detuvo, suspendida en el aire, mientras mis ojos se aferraban al espectáculo.



