La tengo más grande que mi mejor amigo, me dice riendo mientras me aprieta la mano en el sofá. Estamos viendo un partido de fútbol, pero nuestra atención se ha desviado hacia la conversación más interesante. De repente, su mirada se vuelve seria y comienza a acercarse a mí. Su aliento caliente me rozaba la mejilla, y sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. «¿Te atreves a ver quién es el mejor», me susurra, con una sonrisa provocativa en su cara.



