Desde los 70, el fisting se popularizó en las comunidades gays y lésbicas con afición por el sexo duro, y desde entonces su popularidad ha crecido hasta encontrárselo en el porno hetero más bestia. Donde, qué cosas, siempre se le aplica a las mujeres. Los consejos de rigor recomiendan cortarse y limarse las uñas, lavarse las manos y usar guantes de látex. La dilatación y lubricación del orificio destinatario (bien anal, bien vaginal) también son de todo punto fundamentales.




