Me acerco al parque en la oscuridad, el aire cargado de expectación. Me encuentro con otros como yo, buscando el calor de la noche. Nos miramos a los ojos, sabiendo que aquí no hay secreto. Me ajusto el cinturón, el viento acaricia mi piel expuesta. Un hombre se acerca, su mirada intensa, su boca lista. Me toca, me besa, y el parque se convierte en un escenario de pasión y libertad. En este momento, no hay nada más que el cuerpo que me toca y el éxtasis que me consume.






