Nosotros nos miramos en los ojos reflejados en el espejo de la ducha, el agua caliente nos envuelve y nos excita. Comenzamos a besarnos, nuestros cuerpos se aprietan y nuestras manos se deslizan por la piel. Me inclino hacia él y su lengua encuentra la mía, un intercambio de bocas que nos deja sin aliento. Las gotas de agua caen sobre nuestras caras y nos salpican, pero no importa, estamos allí para disfrutar de este momento juntos. La emoción se acumula, y sin pensarlo, nuestras manos se dirigen a los lugares justos, sentimos la excitación y el calor de nuestro cuerpo. Un momento de inti



