Marcos Patriota y su pareja Marcio se dieron cuenta de que la pasión no se había apagado en sus cuerpos después de varios años juntos. Una noche de luna llena, decidieron dejar que la atracción los consumiera de nuevo, sin frenos ni inhibiciones. Sus ojos se encontraron en la cama, y en ese instante, la electricidad que los unía volvió a encenderse. La temperatura del cuarto aumentó con cada caricia, cada beso y cada movimiento que compartieron, recordándoles por qué habían elegido vivir esta vida juntos. En la oscuridad, solo el ruido de su respiración y el latido de sus corazones













