En el baño oscuro del club, la atmósfera está cargada de deseo. Me siento atraído por el hombre que se acerca a mí, sus ojos brillando con una pasión que no puedo ignorar. Sus palabras me hacen temblar: «Mi culo es para ti, papi, dame por culo». Su voz es un susurro sensual que me hace sentir vivo. Me miro a él y veo la misma urgencia que siento yo. La cámara de seguridad de la esquina parece desaparecer de mi conciencia. La noche se vuelve nuestra, y solo hay un lugar donde comenzar.



