La noche cae sobre el bar, iluminando el calor que late en cada mirada. Un joven chico, con cuerpo esbelto y rostro inocente, se sienta en el borde de la escena. Enfrente de él, dos machos dotados se miran a los ojos, la tensión entre ellos es palpable. Su ropa ajustada deja ver cada músculo de sus cuerpos, y su confianza en sí mismos es irresistible. El joven se siente atraído por la energía que despiden, y su mirada se vuelve hacia ellos con curiosidad y deseo. El aire está lleno de expectación, y el único sonido es el latido de los corazones de los tres.



