Recuerdo la primera vez que lo soñé. Estaba en la ciudad de Metrópolis, caminando por el centro cuando de repente veo al Hombre de Acero a mi lado. Su mirada me atrapa y se vuelve intensa, luego me toma la mano y me lleva a un callejón oscuro. Su poder es inmenso, pero lo que quiero es sentir su debilidad. Me quita la ropa y yo hago lo mismo con él, sin decir una palabra. Me mira con una sonrisa que me hace temblar. Me baja los pantalones y lo siento dentro de mí, fuerte y caliente. Me da un apretón y me dice «te amo». Lo siento dentro de mí y sé que mi héroe, mi Superman, es el mío



