En la base militar, la noche era de celebración. Un grupo de marines, todos ellos hombres apuestos, se habían escapado de las normas para disfrutar de un rato de placer. El ambiente estaba cargado de electricidad, y la excitación era palpable. Se movían en un abrazo de cuerpos sudorosos, besos apasionados y caricias que desbordaban pasión. Algunos se encontraban en el suelo, a cuatro patas, mientras otros los miraban con ojos codiciosos, listos para unirse a la fiesta. La noche era suya, y ellos la vivían al máximo.



