Me encuentro en un club oscuro, la música late en el fondo y el olor a sudor y deseo me envuelve. Él se acerca, su cuerpo moreno y musculoso se desliza contra el mío. Sus ojos me buscan, brillantes de anticipación, y su voz susurra: «Quiero entrar dentro de ti». Su mano se desliza hacia mi ingle, su dedo recorre la línea del pantalón y me hace estremecer. La emoción es palpable, su deseo es contagioso y yo siento que mi cuerpo se abre a él, listo para recibirlo.



