Me deslizo hacia él entre la música y la multitud, nuestros ojos se encuentran y sonrío. La humedad del aire y el calor de su cuerpo atraen mi atención hacia la manera en que su camiseta se ajusta a su torso. Un gesto brusco y nos encontramos abrazados, nuestras bocas rozándose en una invitación tácita. La pasión que late en su corazón me hace sentir vivo, sin importar el resto del mundo.



