La niebla se disipó a medida que el sol nacía sobre la montaña, iluminando la cabaña de madera con un calor cálido. El aroma de la leña quemada aún flotaba en el aire, mezclado con el olor intenso de los dos cuerpos que se abrazaban en la cama. La noche anterior había sido una explosión de pasión y deseo, pero ahora la calma y la conexión entre ellos era lo que realmente importaba. Los ojos de Juan se cerraron con un suspiro, mientras que Carlos lo rodeaba con sus brazos, su pecho desnudo y su corazón latiendo al ritmo de su propio. La cabaña parecía haberse convertido en un refu



